32. Gráfico

El escritorio de John estaba limpio como una patena.

Los libros en las estantería, los expedientes para ese día en el cajón

El poco material de oficina está ordenado por tamaño y colores.

Ese orden y concierto le hizo pensar que necesitaba emociones fuertes para romper con la monotonía.

Y las iba a tener.

John recibió esa mañana una llamada de un alumno.

Él, además de doctor en pediatría, era profesor en la Universidad Sheffield, Inglaterra.

Conocía perfectamente a ese alumno: era brillante, muy apto para todas las materias pero especialmente con las matemáticas.

Tras una breve introducción, el paciente le consultaba al doctor acerca de una agudo dolor de cabeza, que le tenía preocupado durante ya unos cuantos días.

Al principio a John no le parecía nada fuera de lo común.

Pensó recomendarle un anestésico y esperar evolución pero ante la insistencia de su alumno, decidió echarle un vistazo más a fondo.

Durante su primera inspección, John cayó en la cuenta de que el tamaño de la cabeza de su paciente era mayor de lo habitual.

No es que fuera relevante pero sinceramente le extrañaba no haberse dado cuenta antes de esta particularidad.

Quizás tenía alguna relación con los 126 puntos de cociente intelectual que establecería su alumno en un análisis posterior. Pero eso sería elucubrar.

Así que siguió su análisis solicitando una prueba de imagen para su alumno.

“Vamos a ver que hay dentro de esa brillante cabeza”

No tardaron en llegar los resultados.

Más esperados que nunca ya que los dolores de cabeza seguían persistiendo.

La sorpresa de John, al ver la imagen final de la prueba médica, le dejó en shock durante unos cuantos segundos.

De hecho, revisó dos veces que la imagen perteneciera a su alumno y no a otro paciente por error.

La imagen de un cráneo donde apenas había corteza cerebral en su interior, era lo suficientemente gráfica, como para pensar, que era un milagro que su alumno estuviera incluso vivo.

Bueno, ya sabemos que un gráfico es una representación visual de datos, los cuales se representan por símbolos como barras o líneas.

Y sirven ilustrar patrones de grandes cantidades de datos o para comunicar un hallazgo clave o un mensaje

Bueno, uno de los fallos más habituales que he cometido en el pasado es no saber si un gráfico es lo más adecuado para mostrar el mensaje que quería.

Para evitar volver a caer en el mismo error, me aseguro de que mi objetivo está dentro de alguna de estas categorías, que son las adecuadas para crear un gráfico. Un gráfico se usa para:

Cuando usarlos:

  • Comparación: ¿Cuánto? ¿Qué elemento es más grande o más pequeño?
  • Cambios a lo largo del tiempo: ¿Cómo evoluciona una variable?
  • Distribución de frecuencia: ¿Cómo se distribuyen los elementos? ¿Cuáles son las diferencias?
  • Correlación: ¿Están vinculadas dos variables?
  • Parte relativa de un todo: ¿Cómo se encuentra un elemento en comparación con el total?

YA sabemos que podemos hacer un gráfico porque hemos identificado la categoría pero ..

Cómo deben ser los gráficos? Bueno, de nuevo, vamos al sentido común …

  • Para mi lo más importante es que no induzca a error; Esto nos lo tenemos que marcar en rojo en nuestra mente. Puedes crear varias versiones de gráficos para comprobar su efectividad. Y también puedes usar a tus compañeros para comprobar si ellos ven lo mismo que ves tú y descubrirás que muchas veces la información no es tan clara como piensas.
  • Deben capta la atención del lector; el diseño es muy importante. Aquí recupero una antigua enseñanza de un responsable que me pedía que fuera sexy en las presentaciones. Y ello incluía hacer unos gráficos atractivos.
  • Por otro lado, presenta la información de forma sencilla, clara y precisa;

Tipos

Lo normal es usar gráficos de una o dos dimensiones

Aunque también los hay en tres dimensiones, por lo general, se consideran demasiado complejos para ser fáciles de entender. Quizás para un artículo o algún documento más denso pero no para una presentación desde luego. No nos vengamos arriba.

Y por último, … cómo elegir el gráfico,

Pero si te parece, lo vemos con detalle en el próximo capítulo

Al analizar la imagen nuevamente empezó a buscar las particularidades del caso.

El cerebro del joven alumno parecía haberse esfumado dentro de una hidrocefalia severa.

John Lorber quizás lo hubiera explicado en otros términos, como la acumulación de fluído cerebroespinal.

Esta acumulación provocaba los dolores de cabeza pero muy frecuentemente tenía otros efectos adversos como doble visión, cambios de personalidad y discapacidad mental

Pero su alumno estaba allí, delante suyo, analizando con su mirada inteligente las imágenes que le mostraba su profesor.

John Lorber nunca publicó el caso en una revista científica o similar pero sí que condujo a la transmisión de un documental de la Televisión de Yorkshire del mismo título.

Se han propuesto explicaciones para la situación del estudiante.

Algunos científicos revisores del trabajo de John aseguraron que no es que el cerebro del estudiante estuviera ausente, sino que simplemente estaba compactado en el pequeño espacio disponible.

Pero la comunidad científica sostiene que tales casos plantean un problema para la neurociencia convencional.

Si un cerebro poshidrocefálico puede almacenar la misma cantidad de información que un cerebro normal, entonces «el tamaño del cerebro no se escala con la cantidad de información», y por lo tanto, «parecería oportuno examinar de nuevo las posibles formas en que nuestro cerebro puede almacenar su información.