31. Tablas

Arturo visitaba Estocolmo como adelanto a la cita del día siguiente. Probablemente la cita más importante de su carrera.

Los paseos le ayudaban a olvidarse de que se encontraba solo en aquella cita.

No tenía entrenador. Y tampoco contaba con la ayuda de un analista que le ayudase a comprender los secretos de su rival. Se encontraba solo ante el reto del campeonato mundial.

En realidad, nadie, ni siquiera él mismo hubiera podido imaginar que se sintiera solo y abandonado en una situación así. Y más, si echaba la vista atrás y recordaba sus inicios.

En su mente se mezclaba la tensión frente a la partida del día siguiente, con todas esas imágenes de su niñez, rodeado por miles de admiradores.

Admiradores, entre los que se encontraba el mismísimo generalísimo Franco.

Aunque visto lo visto, Arturo comprendía ahora que había sido una simple marioneta de la maquinaria propagandista del régimen.

La multitud a los pies de la escalera del avión de aquellos tiempos, se contraponía con la soledad del paseo en la capital sueca.

Evadiéndose de la tristeza, logró concentrarse en su próxima partida.

Su rival era de la máxima categoría, todo un campeón del mundo. Pero a Arturo hacía tiempo que no se le ponía nada por delante.

La partida de ajedrez respondió a su fiel estilo de juego: un poderoso poder táctico frenado por su forma de ser tranquila.

En posición de relativo equilibrio, pero con peón de menos, Arturo ofreció tablas a su rival, quien se levantó de la silla y gritó en la sala: “A mí, con peón de más, nadie debe pedirme tablas”.

Tras una intensa partida y un agónico final, se pactó finalmente el empate que Arturo había ofrecido antes a su rival de partida.

Es así como Arturo Pomar, firmaba con Bobby Fischer una partida del campeonato del mundo en tablas.

Seguimos hablando de presentaciones técnicas y como habíamos prometido hoy hablaremos de las tablas en las presentaciones

Empecemos con lo evidente: el objetivo de incluir una tabla es reforzar el mensaje final con datos objetivos, que hablan por sí solos.

Pero también hay dos objetivos muy interesantes que se nos suelen pasar por alto:

  • minimizar los datos en el mensaje y en la conclusión, haciéndolo más digerible
  • y evitar tener que discutir sobre variables poco significativas que no son esenciales para el tema.

Por eso mostramos una tabla.

Pasemos a las características de las tablas y de nuevo el sentido común:

  • Debe ser fácil para la audiencia encontrar y entender los números en ella.
  • Debe ser diseñada de manera discreta y sencilla. Tanto el formato como el título de las tablas, de forma que la atención se centre en los puntos sustanciales mostrados por los datos más que en la propia estructura de la tabla.

Tirando de manual, las tablas pueden ser:

  • Pequeñas, o tablas de demostración. Y son las que debemos utilizar, ya que son utilizadas para resaltar los elementos principales del mensaje.
  • El segundo tipo consiste en tablas más grandes, llamadas de referencia. Éstas están siendo reemplazadas progresivamente por bases de datos interactivas, que permiten a los usuarios generar en línea sus propias tablas, por lo que no son recomendables en nuestro contexto.

Y si vamos más al detalle, vamos con las claves en la presentación …

  • Las tablas se deben presentar en solitario: como un título descriptivo y una indicación de la fuente de procedencia

Atendiendo más a la psicología de la audiencia debemos saber que …

  • A los usuarios les será más sencillo seguir las columnas hacia abajo o a través de las filas. Por eso debemos tener muy claro si decidimos presentar tabla con una orientación vertical u horizontal
  • Las columnas deben estar uniformemente espaciadas y no demasiado separadas. Las tablas deben ser sólo tan amplias como lo requiera el contenido de los datos.
  • Evita texto innecesario.
  • Utiliza separadores de miles. El uso de un espacio en lugar de un símbolo puede evitar el problema de tener que traducir entre lenguas.
  • Usa mínimamente las posiciones decimales. Y de mucha utilidad es alinear los números hacia la coma decimal.
  • Y por último, no dejemos ninguna celda de datos vacía. Aunque no se disponga de ese dato o no aplique el incluirlo, pongamos un guión o similar que indique la naturaleza de la celda.

Tras firmar las tablas, Fischer, dolido por no haber podido derrotar a Arturo Pomar, le dijo con tono despectivo una frase que ha pasado a la historia del deporte español:

“Pobre cartero. Con lo bien que juega tendrá que volver a España a pegar sellos cuando acabe el torneo”.

Pomar debutó internacionalmente en 1946, con 14 años, en un torneo organizado por el diario de Londres.

Ya se había denominado como niño prodigio por parte del a sociedad española.

Y por supuesto su aparición en los noticiarios dominicales de la época, era habitual.

A Londres no pudo ir con su madre, que le preparaba chocolate con bizcochos durante las partidas, pese a que a él lo que le gustaba era otra cosa.

«Los botes de leche condensada me sientan bien», revelaba divertido.

Pero la vida de ajedrecista de competición no le suponían ingresos para ganarse la vida y con 20 años se volcó en las exhibiciones, mucho más lucrativas.

De hecho, se lanzó en una gira por América -desde Argentina a Canadá- que se prolongó durante tres interminables años.

Obtuvo el reconocimiento de sus compañeros, cosa muy notable para un jugador de ajedrez.

Alternó durante muchos años su trabajo en Correos con la vida de ajedrecista y agotado por los viajes y la exigencia de partidas y exhibiciones, desarrolló una enfermedad degenerativa cuyos principales síntomas eran la pérdida de memoria y la confusión