26. Mokusatsu

«Nosotros, el Presidente de los Estados Unidos, el Presidente del Gobierno Nacional de la República de China y el Primer Ministro de Gran Bretaña, en representación de los cientos de millones de nuestros compatriotas, hemos conferido y acordado que se le dé al Japón la oportunidad de poner fin a esta guerra».

Así comenzaba el documento que sostenía en las manos temblorosas el primer Ministro de Japón Kantarō Suzuki, en 1945.

Se trataba de la Declaración de Potsdam que describía las condiciones de los aliados a Japón, como país vencido en la segunda guerra mundial.

El transcurso de la guerra había dejado a su país en una situación de clara inferioridad.

La derrota parecía inevitable.

Kantaro Suzuki estaba en una situación muy comprometida.

Por un lado existía dentro del gobierno una voluntad de negociación.

Y esa era una buena oportunidad.

Por otro lado, el Ministro de la guerra, no era partidario de la misma estrategia.

Con el respaldo del ejército y la marina, exigía al primer ministro un rechazo punto por punto de esa declaración.

Y no solo eso, sino que se exigió la traducción de la declaración para su difusión al público en general.

Y la traducción fue realizada pero no en su totalidad: fue censurada.

Se obvió cual sería la amenaza aliada en caso de no aceptación: “la destrucción total de la patria japonesa”

Con todos estos condicionantes, la prensa japonesa informaba del rechazo de la declaración por parte del gobierno japonés.

El 28 de julio de 1945, el primer ministro salió a ratificar lo que la prensa ya había avanzado.

Y sostuvo así la respuesta a la declaración de Potsdam…

“El gobierno de Japón no considera que tenga ningún valor crucial. Simplemente «mokusatsu suru». La única alternativa para nosotros es estar decididos a continuar nuestra lucha hasta el final”

La traducción de ese término japonés, «mokusatsu suru», fue la que dio lugar a la polémica.

Se entendió que significaba que Japón había rechazado los términos de la declaración.

Cuando parece que manifestaba la voluntad de “ignorar o no tener en cuenta la declaración por ser muy parecida a la anterior versión».

Este problema entre lenguas pudo ser el inicio de un desenlace para Japón, más trágico de lo necesario, a la segunda guerra mundial.

Iniciamos un segundo ciclo para conocer un poco más los factores de la presentación que no podemos dominar, que no están bajo nuestra elección. Como por ejemplo el idioma.

Si no eres una persona con dos idiomas nativos o con un dominio de una segunda lengua excepcional, el presentar en un idioma distinto al tuyo siempre incorpora una dificultad adicional.

La inmensa mayoría de nosotros no realizamos grandes presentaciones corporativas.

No tenemos una exposición mediática o una exigencia de la excelencia el idioma de cara a presentar. Pero eso no quita para que intentemos hacerlo lo mejor posible claro.

Así que, ahí van mis reflexiones…

En cualquier situación, dos mandamientos sobre todas las cosas:

  • 1: Empieza a preparar todo lo que rodea a la presentación en el idioma definitivo: el guión, las diapositivas, las documentacción accesoria. Todo. A mi particularmente no me compensa en realizarlo en mi idioma natal y luego transcribirlo. Más trabajo y con traducciones muy forzadas en muchos de los casos.
  • 2: Ten claras las ideas principales y practica mucho antes de empezar. Esto que ya es básico en presentaciones en tyu idioma se vuelve esencial en un idioma secundario.

Bueno, vamos a darnos también un mensaje de tranquilidad

  • Si tu audiencia tampoco es nativa del idioma en el que se realiza la presentación, la situación es más cómoda. El rango de vocabulario coincidirá con el tuyo y cometeremos los mismo errores todos. En definitiva, los mensajes llegarán en un entorno más familiar y compensible.
  • Caso especial es la audiencia con un limitado conocimiento del idioma. Este es el caso de algunos países orientales donde, a la diferencia del idioma, se une la cultural también. El ritmo en estas ocasiones debe ser lento, para evitar perder a tu audiencia por el camino. Y sobre todo mucha paciencia, probablemente te tocará repetir los mensajes más de una vez.
  • Y por último, si expones ante nativos de este nuevo idioma, la dificultad será superior , no nos vamos a engañar. Baja el ritmo de la presentación para que las ideas fluyan sin atropellamientos y utilices las palabras que habías ensayado. Poque el ensayo lo será todo para ti en estas ocasiones.

Verás que todo irá bien. O eso espero.

Unos días después de la rueda de prensa de Suzuki, Estados Unidos bombardeó Hiroshima y Nagasaki.

Y por supuesto, la guerra acabó allí para Japón con la amenaza cumplida y la destrucción con crueldad en el pueblo japonés.

El argumento de que el «mokusatsu suru» fue malentendido y que el malentendido interrumpió una negociación para un fin pacífico de la guerra, aún resurge de vez en cuando.

El consenso de los historiadores modernos es que los Aliados habían entendido la palabra correctamente.

Como primer ministro, Suzuki contribuyó a las negociaciones de la paz final con los Aliados después del lanzamiento de las bombas atómicas sobre las ciudades niponas.

Fijó los términos bajo los cuales el Emperador Hirohito llevó a la guerra a su fin.

Esto fue contrario a la facción militar del gabinete que deseaba continuar la guerra con esperanzas de negociar un acuerdo de paz, más favorable.

Esa facción intentó dos veces asesinar a Kantarō en la mañana del 16 de agosto de 1945.

Una vez hecha pública la rendición, Suzuki renunció, y el príncipe Naruhiko fue nombrado Primer Ministro del Japón, que ocuparía el cargo tan solo 53 días.

El barón Kantarō Suzuki murió de causas naturales el 17 de abril de 1948.