17. Pragmatismo

En 1943, los monasterios de la Toscana, eran un reducto de relativa tranquilidad. Relativa porque el país estaba inmerso de lleno en la segunda guerra mundial.

Pero esta aparente calma, era el perfecto escenario para la organización de una resistencia al régimen de Mussolini.

Y no era una cosa de unos pocos monjes que se organizaban entre sí. La alta curia también estaba implicada, con el cardenal al frente.

La paz del monasterio era perfecta para la creación de documentos falsos: fotografías, documentos de identidad etc

Pero el plan no hubiera sido perfecto de no tener una red logística que distribuía esta documentación hasta el usuario final.

Y en este punto Gino era clave.

Gino usaba su bicicleta para transportar estos documentos desde los diferentes monasterios hasta la localización exacta donde fueran necesarios. Usaba el interior de su cuadro para esconderlos y evitar posibles registros. Los desplazamientos eran a veces de hasta de 400 km.

No resultó una tarea fácil para el ciclista.

Aquella noche de 1943, Gino fue parado por un control de la policía. Una vez fue interrogado por el jefe de la policía secreta fascista fue trasladado hacia la Villa Triste donde frecuentemente se torturaba a los detenidos.

La policía intuía que Gino no decía toda la verdad. Y comenzaron a registrar su bicicleta.

Su más preciada herramienta podría condenarlo a muerte en aquella ocasión. Pero todavía había una posibilidad de que no fuera así.

Y es que a veces la herramienta que utilicemos en la presentación, es lo menos importante o interesante.

Siempre pensamos en los programas de ordenador para realizar diapositivas impactantes. Pero en el día a día podemos usar, y yo diría que debemos, otras muchas herramientas.

Ahí van algunas de ellas …

  • La primera y más potente es la de usar piezas físicas. Si estamos realizando una presentación de un producto es evidente que enseñar esa pieza y que nuestra audiencia pueda tocarla es la mejor herramienta para hacer llegarles el mensaje. Mostrar, experimentar y enviar el mensaje es la clave que cierra la presentación
    • En el caso de presentar un servicio, una demostración es la presentación análoga.
    • Un paso más allá es hacer posible a la audiencia usar de forma directa ese producto o servicio en modo demostración. Comentan por ejemplo los periodistas especializados en tecnología que uno de los puntos más importantes de las presentaciones de nuevos teléfonos móviles es entrar a tocar el producto en las salas habilitadas para ello.
    • En el caso extremo de que queramos cimentar la presentación únicamente con piezas físicas es muy importante limitar el número de mensajes a transmitir porque la mente de la audiencia estará muy focalizada en la muestra. Es importante seleccionar muy bien los mensajes a transmitir y hacerlos lo más concisos posible.
  • Otra herramienta muy potente, utilizada para presentaciones donde el aforo es muy pequeño y limitado, por ejemplo la visita de un proveedor, es el uso de notas adhesivas, los comúnmente conocidos como post it’s.
  • La herramienta por excelencia es un folio en blanco. Muy parecido al anterior se convierte en un lienzo de participación entre presentador y audiencia. De nuevo está pensado para audiencias muy pequeñas pero tiene la gran ventaja de hacer partícipe a la audiencia en el objetivo de la presentación. Ideales para enseñar problemas y obtener borradores de primeras soluciones como parte excepcional a la presentación. De nuevo muy útil con los proveedores en análisis de problemas medianamente complejos.

Así que antes de liarnos la manta a la cabeza con el programa informático de turno, por qué no pensar si podemos recurrir a este tipo de presentaciones más directas y alternativas.

Gino Bartali pidió que la bicicleta no fuera revisada porque las piezas estaban calibradas con precisión para optimizar sus prestaciones.

Y es que Gino Bartali era una de las personas más populares de Italia

Bartali fue un excepcional ciclista escalador, vencedor del gran premio de la montaña del Giro de Italia en siete ocasiones y del Tour de Francia en dos. Fue pionero en utilizar el cambio de marchas, ideado por el fabricante italiano Campagnolo.

Anteriormente, las bicicletas incorporaban dos piñones (uno a cada lado del eje trasero) y el cambio entre ellos significaba tener que parar, desmontar la rueda trasera y volverla a poner dándole la vuelta, de forma manual.

Y fue precisamente su popularidad la que le hacía el menos sospechoso de todos: fue su auténtica cortina de humo.

Bartali se retiró a su tierra, a Florencia, y durante cincuenta años no dijo nada de su trabajo para ayudar a los judíos italianos. Durante décadas sobrevoló sobre él la etiqueta de haber sido el corredor de los fascistas. No le importó

Gino Bartali murió en el año 2000 sin que nadie supiese la ayuda que había realizado durante la segunda guerra mundial.

Había dedicado 2 años de su vida a salvar a unos 800 judíos.

En su casa también ocultó a judíos: junto a su abuelo y sus padres Solo la madre salía del refugio a buscar comida.

Y su principal herramienta había sido su bicicleta. Algo para la que no estaba destinada en principio.

Y así, bajo la apariencia de simples entrenamientos, llevaba la documentación de un lado a otro.

Era imposible sospechar en aquel momento que el hombre que había conseguido darle a Mussolini el Tour de Francia en 1938, era al mismo tiempo, un traidor a su líder.